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En un día frío en habbo; dos hermanos, Sofia y Luis, querían jugar con el muñeco de felpa que su abuelo les había dado un mes exactamente antes de morir. Los dos hermanos estaban acompañados de sus padres, a los que temían por que siempre los trataban mal y los insultaban. Cuando los hermanos fueron a buscar el muñeco vieron que no estaba y decidieron decírselo a sus padres. Su madre con un tono de amargura y odio, dijo: "Ese muñeco solo me recuerda a ese hombre que no hizo más que burlarse de mi cuándo era pequeña, así que decidí botarlo". Los niños aterrados por la revelación de su madre, decidieron acostarse a dormir y podian observar como entre las cortinas sus padres los veían con sus ojos rojos como los del mismo demonio.
Al día siguiente, los niños se levantaron y se percataron de que sus padres no estaban en casa. Decidieron hacer su desayuno ellos mismos y fueron a comprar unas cuantas cosas para preparar.
En el camino encontraron algo que los hizo acordar de su abuelo: el muñeco tirado en una pequeña zanja de la calle.
Lo recogieron y decidieron guardarlo en casa. Cuando llegaron lo dejaron en la cama de sus padres y en ese momento, una voz, detrás de ellos, les dijo: "les dije que no quería ese muñeco aquí".
Pudieron darse cuenta de que se trataba de su madre.
Ellos le explicaron sobre lo sucedido, pero la mujer estaba tan enfurecida que los encerró en su pieza y decidió amarrarlos a unas sillas algo sucias que estaban al lado de la cama.
Más tarde, cuando el padre llegó (Más temprano de lo usual) se percató de que su esposa no estaba y había un silencio sepulcral en la casa. Entró a la pieza de los niños y aterrorizado vio manchas de sangre por toda el cuarto y debajo de la cama pudo ver una mano cortada con un anillo aún puesto. Era la mano de su hija.
Asustado y sin poder respirar, intentó escapar de la casa, abrió la puerta y enfrente suyo apareció su esposa.
El le dijo que sus hijos estaban muertos y no sabía que había pasado, y la mujer entró, lo sentó y ajustó la puerta.
Ella le dijo que ya no soportaba más a esos niños y que odiaba haberlos tenido. Luego explico que ella misma había envenenado a su padre por haberla tratado mal cuando pequeña.
El hombre aterrorizado, reaccionó y empujó y golpeó a la mujer que cayó junto al sofá de la sala.
El, intentó abrir la puerta y no lo logró. Halló la manera de salir de allí, pero las puertas y ventanas de la casa estaban selladas con clavos y púas.
Luego de casi una hora, pudo recordar que en la azotea había un pequeño balcón que el padre de su esposa utilizaba para escribir poemas. Corrió asustado y vio que habían unas pequeñas escaleras para poder salir.
De repente, sintió un inmenso dolor en su espalda. La mujer le había clavado un cuchillo y lo atacaba repetidas veces.
El pobre hombre agonizaba de dolor, pero la muerte de sus hijos le dio fuerza y logró soltarse. Corrió adolorido y saltó. En la caída se hirió aún más y pudo observar la avenida principal y un carro que pasaba por allí. Gritó con todas sus fuerzas y al auto se detuvo. Les pidió ayuda, explicándoles lo de su mujer, y el conductor decidió ayudarlo.
Ya recuperándose en el hospital, la policía llegó y le preguntaron que donde estaba su esposa. El les explico donde estaba su casa.
Las patrullas de policía llegaron y entraron con cautela. Buscaron y buscaron y no pudieron hallarla. Lo único que pudieron encontrar fue, tristemente, el cuerpo de los dos niños sin vida junto a el muñeco debajo de la cama de sus padres.
Al día siguiente, los niños se levantaron y se percataron de que sus padres no estaban en casa. Decidieron hacer su desayuno ellos mismos y fueron a comprar unas cuantas cosas para preparar.
En el camino encontraron algo que los hizo acordar de su abuelo: el muñeco tirado en una pequeña zanja de la calle.
Lo recogieron y decidieron guardarlo en casa. Cuando llegaron lo dejaron en la cama de sus padres y en ese momento, una voz, detrás de ellos, les dijo: "les dije que no quería ese muñeco aquí".
Pudieron darse cuenta de que se trataba de su madre.
Ellos le explicaron sobre lo sucedido, pero la mujer estaba tan enfurecida que los encerró en su pieza y decidió amarrarlos a unas sillas algo sucias que estaban al lado de la cama.
Más tarde, cuando el padre llegó (Más temprano de lo usual) se percató de que su esposa no estaba y había un silencio sepulcral en la casa. Entró a la pieza de los niños y aterrorizado vio manchas de sangre por toda el cuarto y debajo de la cama pudo ver una mano cortada con un anillo aún puesto. Era la mano de su hija.
Asustado y sin poder respirar, intentó escapar de la casa, abrió la puerta y enfrente suyo apareció su esposa.
El le dijo que sus hijos estaban muertos y no sabía que había pasado, y la mujer entró, lo sentó y ajustó la puerta.
Ella le dijo que ya no soportaba más a esos niños y que odiaba haberlos tenido. Luego explico que ella misma había envenenado a su padre por haberla tratado mal cuando pequeña.
El hombre aterrorizado, reaccionó y empujó y golpeó a la mujer que cayó junto al sofá de la sala.
El, intentó abrir la puerta y no lo logró. Halló la manera de salir de allí, pero las puertas y ventanas de la casa estaban selladas con clavos y púas.
Luego de casi una hora, pudo recordar que en la azotea había un pequeño balcón que el padre de su esposa utilizaba para escribir poemas. Corrió asustado y vio que habían unas pequeñas escaleras para poder salir.
De repente, sintió un inmenso dolor en su espalda. La mujer le había clavado un cuchillo y lo atacaba repetidas veces.
El pobre hombre agonizaba de dolor, pero la muerte de sus hijos le dio fuerza y logró soltarse. Corrió adolorido y saltó. En la caída se hirió aún más y pudo observar la avenida principal y un carro que pasaba por allí. Gritó con todas sus fuerzas y al auto se detuvo. Les pidió ayuda, explicándoles lo de su mujer, y el conductor decidió ayudarlo.
Ya recuperándose en el hospital, la policía llegó y le preguntaron que donde estaba su esposa. El les explico donde estaba su casa.
Las patrullas de policía llegaron y entraron con cautela. Buscaron y buscaron y no pudieron hallarla. Lo único que pudieron encontrar fue, tristemente, el cuerpo de los dos niños sin vida junto a el muñeco debajo de la cama de sus padres.
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Ok. La verdad no lo sabía. Gracias por hacermelo saber. Lo tendré muy en cuenta
No me ha parecido muy de miedo esta historia la verdad..
Arquitecto en proceso. Amante de la fotografía. Ex-DDFurni y Ex-DDArtículos
Adrialcalaino Ahórrate los comentarios negativos. Gracias! ;D