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Hubo un año (el cual no me apetece recordar) en un prado verde (cuya ubicación desconozco) en el que cada día se reunían a debatir sobre sus inquietudes un reducido grupo de personas. No eran sabios, ni expertos. Compartían en un ambiente agradable las cosas que les inquietaban sobre ciertos temas que les interesaban. Eran felices y debatían con cierta armonía, dando cada uno su opinión sobre el tema que les ocupaba. Con respeto hacia los demás y sobretodo hacia sus opiniones.
Un buen día, mientras dormían, un ente errante descubrió los mensajes que en piedra allí grabados quedaban. El ser, una mezcla repugnante entre ignorancia y pedantería, creyó que podía iluminarles a todos con su incultura. Así que se decidió acudir al día siguiente para demostrarles a todos cuan incompetente era.
Y así fue. Mientras todos debatían, con respeto, sobre un tema que les interesaba, apareció tras unos arbustos el ser, cuya apariencia asemejaba más a la de un monstruo que al aspecto tranquilo y apacible del resto del grupo. Pero como allí todo el mundo tenía cabida y no se menospreciaba a nadie por su aspecto, se le concedió un asiento y un seudónimo con el que ocultar su identidad real. Para que no hubiera discriminación alguna.
Debatían y debatían hasta altas horas de la noche, mientras el ser, escuchaba con atención. Un buen día, mientras debatían un tema de interés, el ser, se levantó y a golpe de grito impuso ante todos sus creencias y opiniones, argumentando una verdad absoluta constatada en las mas necias de las opiniones externas. Y él seguía, diciendo que sus palabras eran la única verdad, lo único que tenia valor y que el resto no era mas que verborrea absurda y sin fundamento. Y así empezó todo.
A medida que su discurso desvariaba, los insultos y las malas palabras brotaban de su boca cual manantial de agua. Llegaba con papeles llenos de datos y números que no interesaban a nadie. Con extractos de libros indocumentados y de publicaciones poco éticas o manipuladas por intereses de terceros. El ser, cuyo nombre real nadie conocía, en pocos días se convirtió en objeto de ira del resto de participantes.
Algunos de ellos poco a poco fueron abandonando las reuniones. Fueron buscando nuevos prados, nuevos grupos, abiertos al dialogo y a la reunión social como un acto amistoso y para pasar un buen rato. Pero lo que no sabían es que ese ignorante, pronto fomentaría la participación de otros seres de su calaña en diversos grupos de reunión.
Su actitud fascistoide, su tono de discurso, sus descalificaciones, sus ganas de infectar el dialogo, de imponer opinión, de romper la armonía… hicieron que algunos miembros se enfrentaran entre si, en un debate sobre el mantener o no a aquella cosa entre ellos.
Hubo un miembro que, desquiciado, agarró por el cuello a aquel ignorante. Su apestoso aliento y su olor corporal provocaron las nauseas de aquellos que se enfrentaron cara a cara con lo desconocido. Rápido lo supieron. El ser en cuestión era un Troll. Un ser errante que vagaba por los bosques, malviviendo, amargado, solo, sin mas compañía que su necedad y una herramienta con la que fomentar la estupidez..
Un buen día, hartos de la situación, los pocos que quedaban de ese primer grupo, donde todo inició, decidió a espaldas del Troll buscar un nuevo prado en el que debatir en paz.
Y así fue. Tres días a pie mas lejos volvieron a fomentar el grupo. Este se amplió, formando una comunidad variopinta donde se divertían y pasaban un buen rato. Hasta el fatídico día en que apareció otro ser, de aspecto casi idéntico al primero y cuyo seudónimo variaba en un par de letras del anterior. Entonces llegó el desastre.
Todos se enfrentaron entre ellos, y algunos incluso parecían comulgar con la verborrea del Troll. La comunidad se destrozó y el prado en el que debatían poco a poco se fue marchitando. Cada día que pasaba, los extensos prados que poblaban toda la extensión hasta donde llegaba la vista se iban pudriendo a pasos agigantados.
Y así fue como empezó la plaga que invade hoy en día los prados de todo el planeta.
Moraleja: Si alguien se siente aludido, que no vuelva por favor a visitar este lugar. Gracias.
Un buen día, mientras dormían, un ente errante descubrió los mensajes que en piedra allí grabados quedaban. El ser, una mezcla repugnante entre ignorancia y pedantería, creyó que podía iluminarles a todos con su incultura. Así que se decidió acudir al día siguiente para demostrarles a todos cuan incompetente era.
Y así fue. Mientras todos debatían, con respeto, sobre un tema que les interesaba, apareció tras unos arbustos el ser, cuya apariencia asemejaba más a la de un monstruo que al aspecto tranquilo y apacible del resto del grupo. Pero como allí todo el mundo tenía cabida y no se menospreciaba a nadie por su aspecto, se le concedió un asiento y un seudónimo con el que ocultar su identidad real. Para que no hubiera discriminación alguna.
Debatían y debatían hasta altas horas de la noche, mientras el ser, escuchaba con atención. Un buen día, mientras debatían un tema de interés, el ser, se levantó y a golpe de grito impuso ante todos sus creencias y opiniones, argumentando una verdad absoluta constatada en las mas necias de las opiniones externas. Y él seguía, diciendo que sus palabras eran la única verdad, lo único que tenia valor y que el resto no era mas que verborrea absurda y sin fundamento. Y así empezó todo.
A medida que su discurso desvariaba, los insultos y las malas palabras brotaban de su boca cual manantial de agua. Llegaba con papeles llenos de datos y números que no interesaban a nadie. Con extractos de libros indocumentados y de publicaciones poco éticas o manipuladas por intereses de terceros. El ser, cuyo nombre real nadie conocía, en pocos días se convirtió en objeto de ira del resto de participantes.
Algunos de ellos poco a poco fueron abandonando las reuniones. Fueron buscando nuevos prados, nuevos grupos, abiertos al dialogo y a la reunión social como un acto amistoso y para pasar un buen rato. Pero lo que no sabían es que ese ignorante, pronto fomentaría la participación de otros seres de su calaña en diversos grupos de reunión.
Su actitud fascistoide, su tono de discurso, sus descalificaciones, sus ganas de infectar el dialogo, de imponer opinión, de romper la armonía… hicieron que algunos miembros se enfrentaran entre si, en un debate sobre el mantener o no a aquella cosa entre ellos.
Hubo un miembro que, desquiciado, agarró por el cuello a aquel ignorante. Su apestoso aliento y su olor corporal provocaron las nauseas de aquellos que se enfrentaron cara a cara con lo desconocido. Rápido lo supieron. El ser en cuestión era un Troll. Un ser errante que vagaba por los bosques, malviviendo, amargado, solo, sin mas compañía que su necedad y una herramienta con la que fomentar la estupidez..
Un buen día, hartos de la situación, los pocos que quedaban de ese primer grupo, donde todo inició, decidió a espaldas del Troll buscar un nuevo prado en el que debatir en paz.
Y así fue. Tres días a pie mas lejos volvieron a fomentar el grupo. Este se amplió, formando una comunidad variopinta donde se divertían y pasaban un buen rato. Hasta el fatídico día en que apareció otro ser, de aspecto casi idéntico al primero y cuyo seudónimo variaba en un par de letras del anterior. Entonces llegó el desastre.
Todos se enfrentaron entre ellos, y algunos incluso parecían comulgar con la verborrea del Troll. La comunidad se destrozó y el prado en el que debatían poco a poco se fue marchitando. Cada día que pasaba, los extensos prados que poblaban toda la extensión hasta donde llegaba la vista se iban pudriendo a pasos agigantados.
Y así fue como empezó la plaga que invade hoy en día los prados de todo el planeta.
Moraleja: Si alguien se siente aludido, que no vuelva por favor a visitar este lugar. Gracias.
jeje
me lo lei entero no sirve para nada no tiene sentido es una vazura
Para seguirme solamente tienes que darle al corazón
Leí el título y supuse que eras tú jsjsjsjs
No leí nada pero buen aporte.
PD: Troll mío de mi alma.
No leí nada pero buen aporte.
PD: Troll mío de mi alma.
Es gracioso, por que nos quiere hacer leer, para que seamos trolleados. :roto2:
