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Era una fría  noche en el pueblo de Hertfordshire. Las hojas de los árboles se mecían al compás del viento, y los perros callejeros aullaban a la luna. En una noche como ésta, había llegado el padre de James a casa, con un mal día en el trabajo y con una borrachera a cuestas. Le había pegado una bofetada a su esposa, sólo porque la cena estaba helada.
- ¡Cómo quieres que esté caliente, si deberías haber llegado hace 3 horas! Vuelve a hacer eso, infeliz, y prometo que te corto una mano. - Dijo enfurecido James, con un cuchillo de cocina en la mano.
Su padre se acercó, con el puño cerrado. El joven no dudó y atravesó el pecho del hombre con el arma.
Ahora, el piso estaba lleno de sangre. La madre, llorando desconsolada en el piso. El muchacho, tranquilo.
Pasaron unos meses. El recuerdo del progenitor muerto en el piso comenzaba a agobiar la mente del joven. Comenzó a tener pesadillas, a ver cadáveres por las calles, sangre en las nubes. La Muerte formó parte de su mundo. Pronto, las ánimas y espíritus comenzaron a hablarle. "Ven, dame...", solían repetir. El odio brotaba en su interior... y el miedo, el maldito miedo.
Una noche, vió a un muerto en la calle (cosa común en su vida reciente), pero este, a diferencia del resto, le habló claramente:
- Yo soy él y tú eres él y tú eres yo y todos somos a la vez.
James lo entendió. Del cementerio cercano se levantaron los muertos y se aproximaron a él. Comenzaron a morder su carne, a destrozar sus huesos, a disfrutar su sangre... No podía ir así como así por la vida sin la marca de la Muerte.
Me suena a creepy pasta.

16 Años. Futuro Arquitecto, Violinista en la Orquesta Juvenil de Valencia, mi mayor pasatiempo es la ilustración. Amo el pasticho.

Me suena a creepy pasta.

Búscalo si quieres, es invención propia (: