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Todo comienza en la ajetreada Ciudad de México, un viejo matrimonio, llevaba la común vida cotidiana de cualquier persona en una gran cosmopolita ciudad. El esposo llamado Rubén salia todas las mañanas muy temprano para dirigirse a su trabajo, desempeñaba el profesión de maestro, su cónyuge Berenice, una ama de casa sin más que hacer más que atender su hogar. El día 21 de abril, a las 7:00 am Rubén se disponía a ir a trabajar, tomaba el metro para poder llegar a la Universidad en la que trabajaba, seguía la misma rutina todos los días, que era demasiado agotador de solo pensarlo. Ese mismo día en la noche, ocurrió algo curioso viajaba en el metro para ir de regreso a su hogar, el subió, observo y vio que no había ningún lugar donde sentarse; sorpresivamente escucho un grito.
-Aquí señor, hay un lugar. Se aproximo y se sentó naturalmente.
-Gracias. Dijo el señor.
Todo el viaje fue algo aburrido, la persona que acompañaba a Rubén no hablaba mucho, así que como era demasiado el recorrido se quedo dormido.
Al despertar; asombrado se dio cuenta que el vagón del metro estaba vacío, se levanto, corrió para buscar a otra persona a parte de él. Llegó hasta la cabina y no encontró al conductor, pareciera que el vagón se moviera solo. Desesperado de no encontrar a nadie comenzó a enfurecerse y golpear las paredes del vagón. Al pasar los kilómetros que parecían interminables, las estaciones desaparecieron, se adentró a una zona terrorífica, a través de las ventanas se observaba más que oscuridad, neblina y mucha desolación. Tenía bastante pánico que no aguantaba que trataba de remediarlo jalando su cabello, mordió sus uñas para tratar de olvidar tan plano tan amargo.
Un momento que se asemejo a lo infinito, se detuvo el vagón y una de las puertas se abrió, sin pensarlo rápidamente Rubén corrió para salir lo más rápido posible. Ya con una consolación de salir, se detuvo al ver una figura diabólica, encapuchado, ese endemoniado ser se acercó cada vez más al catedrático, que no tuvo más opción que salir corriendo a través de las vías del metro. En ese momento, el cerro sus ojos las abrirlos, se dio cuenta que se encontraba en medio de las vías y un tren se aproximaba hacia. No podía hacer nada más ya era demasiado tarde; sólo cerró sus ojos y no despertó. Una tragedia había pasado.
Tiempo después se le avisó a Berenice y ella explicó que su esposo tomaba un antidepresivo para calmar su estrés, esto le ocasiono que entra a un mundo fuera de la realidad que le ocasionaba pesadillas y esto ocasionaba que sientiera esas situaciones de pánico que lo hacían sufrir y eso ocasiono que el mismo terminará con su vida.