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De un culo y de una cara, que no correspondían a la misma persona.
Os cuento. Iba por la calle y justo me cambié de acera cuando venía esta tía de culo redondo, grande y básicamente cuasi-perfecto, así que me fijé. Tras ver esa belleza brutal y brutalidad bella, decidí que un vistazo a semejantes esferas de carne, sangre, piel y otros tejidos de vida no podía ser suficiente. Esperé un poco, me hice el despistado un momento y luego hice un chascarrillo a modo de que me había equivocado de dirección. Cuando ya estaban (eran una pareja) a 20-25 metros continué tras la perfección hecha nalgas lentamente, intentando disfrutar de la vista durante el máximo tiempo, pero yo camino muy rápido y con zancada amplia, y esa gente iba muy lento, así que aunque intentaba ir muy muy lento les comía metros, a razón de casi medio metro por segundo. Tras doblar la primera esquina aún quedaban bastantes metros de felicidad. He visto piernas mucho mejores, ¿pero ese culo? Top-3. Desgraciadamente todo lo que tiene un inicio tiene un final, y el de esta experiencia sensorial llegaría más pronto de lo esperado. Vi que se paraban un momento y pensé 'noooo os metáis en una tienda nooooo'. Pero lo que estaba por llegar era peor que eso, era un trágico destino para mis ojos. Se giraron. Y con la parsimonia de quien se sabe mortal pero se siente eterno, comenzaron a caminar en sentido contrario al mío. En ese momento supe que había acabado todo. Pasé por su lado como Yog-Sothoth pasaría alrededor del más brillante sol de la eternidad, sin siquiera mirar. Pero cuando estuve a su espalda, eché la última mirada, una mirada similar a la que un moribundo echa al cielo estrellado de la noche de verano mientras las olas rugen a pocos metros de su cuerpo mecido por el viento y acariciado por la arena de la costa del Atlántico oeste. Y en esa mirada, que duraría unos cuantos segundos, vi el equilibrado mecer de sus nalgas, que parecían contestarle en rebeldía al universo entrópico con un orden casi sobrehumano, de armonía y de esferas perfectas. Creo que es una lección del universo a mi persona, de que la búsqueda de la perfección no puede acabar bien, pues ésta siempre se rebela contra su cazador, así funciona la realidad, donde la ambición desmedida rompe el saco del pequeño niño que conoce el cruel destino que le espera si no la consigue.

Mañana la Entrega 2, donde hablaremos de un romance mucho más efímero, donde no se buscaba la perfección universal, sino, precisamente, algo más maduro, pues simboliza la aceptación de la mortalidad de uno mismo y la búsqueda de la felicidad temporal, a sabiendas de que ello no le elavará al Olimpo de los dioses ni nada similar. Es una búsqueda que se origina desde la humildad y desde, sobre todo, la humanidad. Pero no por ello es menos relevante o hermoso. Lamentablemente, las vicisitudes y la crueldad de la probabilidad y la casualidad, leyes divinas e inalterables, me privaron de esa búsqueda casi al inicio de ella. Pero de esto hablaré mañana, pues el amparo de la noche no durará mucho más.
¿Y las fotos hijo de puta?

Políticamente irresistible.
Ya quisiera a ver estado al lado tuyo xD


¿Y las fotos hijo de puta?


Debo confesar que pensé en coger el móvil y grabar unos cuantos segundos. Pero no me dio tiempo. Además tras la primera paga lo habría borrado (y eso habría sucedido ya hace horas) por respeto.
¿Era travesti?

No me entero.
Me cago en dios, ¿por qué coño estáis todos obsesionados con los culos?

me cambié de acera
No fotos no party.

Me cago en dios, ¿por qué coño estáis todos obsesionados con los culos?

No vamos a estar obsesionados con los pies...

Pd: yo tambien me enamore ayer, del Atletico de Madrid :B

"He fallado una y otra vez en mi vida, por eso he conseguido el éxito." MICHAEL JORDAN
Este tema debería de morir por no tener pruebas.

No fotos no party.No vamos a estar obsesionados con los pies...

Pd: yo tambien me enamore ayer, del Atletico de Madrid :B

DE la cara, de la boca, de los ojos, de las tetas, pero joder, a mí un culo enorme pues nain.

P.D: ME CAGO EN TU XD

Este tema debería de morir por no tener pruebas.

Diseñador Gráfico aficionado y un Webmaster desastroso. Defensor de la ortografía. Amante de la música, de la literatura y las mujeres.


me cambié de acera



Vaya.

Políticamente irresistible.
Bueno, continuemos con la historia de la ascensión al Vacío del Todo y la Nada a la vez mediante la contemplación de las formas genéticas a las que un cruel Dios nos condenó a buscar por la eternidad en el albor de la Creación.
Mi espíritu vagaba sin rumbo por las calles del pueblo más frío del lugar más cálido de una región ordenada no por lo determinado antes siquiera de que conociéramos siquiera Andrómeda II, sino por los hechos de aquellos que retaron a la naturaleza y su excéntrica ordenación. Tras haber visto aquel culo, mi cuerpo no era dominado por el éter remoto que llamamos consciencia, sino por sus propios impulsos, buscando algo que pudiera, quizás, elevarme de nuevo a las alturas de Zeus y Apolo. Y mientras continuaba mi pesaroso caminar por un lugar que evoca épocas previas, hallé en mi camino, o fui hallado en el suyo, a un conocido del infierno del tiempo inexorable y creímos conveniente pararnos a mitad de nuestros respectivos trayectos hacia un lugar más cálido (aunque se demostraría más tarde que lo importante no es el objeto del viaje sino el viaje en sí, como en la Odisea) con la finalidad de transmitirnos una información tan relevante para el universo como cada uno de los átomos que conforman nuestros cuerpos mortales... y mientras el proceso de transmisión continuaba, atisbé desde el extremo de mi ojo derecho (ah, atroz destino, que quiso que lo contemplara por mi ojo menos útil) unas extravagantes y curiosas formas y colores que se aproximaban con la calma de un planetoide en la infinitud hacia mí. Es curioso como las cosas más magníficas en nuestra vida las solemos ver por el rabillo del ojo, como si se trataran de abominaciones eldritch y no debiéramos verlas en todo su esplendor. Volviendo al hilo principal del relato, tras llamar aquellas extrañas combinaciones de cromatismo mi atención, giré la cabeza, como el iluso Midas, que teniéndolo todo decidió buscar más, y todos conocemos lo que le aguardó. Y lo que vieron mis ojos, quizá más esféricos que antes por la visión de las nalgas que comenté previamente, fue más magnífico aún que el ritmo perfecto de las susodichas esferas de vida. A aproximadamente metro y medio sobre el nivel del suelo, percibí un rostro cuyas facciones parecían diseñadas por el más ambicioso de los dioses, o quizás por el más cruel o el más bondadoso, pues parecían indicar que esa cara había sido diseñada para que la humanidad viese su propia nimiedad y decidiese ser más compasivos, o quizás para que, tras verla, nos lamentáramos eternamente porque esa faz no sería para siempre, o puede, puede ser, que hubiese sido creada para que quienes la vieran contemplaran la perfección una vez en el instante de tiempo que son nuestras vidas. Aquella cara tenía una curiosa forma, redondita, pero lo suficientemente alargada para que pareciera que el propio genoma humano había querido ser perfecto en aquel caso. Estaba cubierta por la piel más blanca y ausente de color que mis ojos han visto. Mentiría si dijese que era blanca como la leche, el semen o un globo ocular. Era más. Era como la más brillante de las estrellas tipo A, de un blanco casi inconcebible por nuestra mente. Unos labios pequeños y claros ocultaban parcialmente unas paletas grandes, como de niña pequeña. Quizás, una señal de que era sólo el inicio, sólo la primera de las creaciones de ese misterioso dios. La pequeña frente la cubría un pelo de unos 6 centímetros de largo, lacio como si cada pelo fuera no más que una fila de átomos. Átomos naranjas, muy naranjas. naranja intenso, como el fuego que osáis esclavizar día a día para vuestras tareas cotidianas, y que algún día tomará su venganza consumiéndonos a todos. Y aunque sea duro, debemos abrazar ese fuego, dejar que nos destruya, pues sólo entonces seremos libres. Y ese fuego que parecía llevar en forma de cabello quizás sea el emisario de la destrucción, pero también de la nueva creación. También llevaba una sudadera que como alguno sabrá es un fetiche del que escribe esto. Pero tal vez sólo yo veía, por esa razón, la sudadera. Quizás otros veáis aquello que emocione vuestros sentidos, pues así actúa el Fuego.
Pero poco duraría aquella visión. Tras apenas un par de segundos en mi campo visual, pasó de largo, y debí continuar conversando con mi conocido, pese a lo aturdido de mis facultades sensoriales y racionales. Puede ser que haber hablado con mi amigo nos haya salvado a todos de las llamas. Lo cual no es una salvación, es una condenación. Aunque puede que fuera un cebo sembrado por el Invierno ahora que se ha hecho fuerte. Quizás he evitado el 0 absoluto, pero también puede ser que en mi ignorancia haya impedido que nuestra mortalidad halle en el calor la felicidad instantánea. No eterna, porque eso es un espejismo infantil, pero sí conocer la verdadera libertad durante un momento, en lo que tarda un átomo de hidrógeno en convertirse en helio en el interior del Sol.

Así concluye el relato de cómo pude salvar o condenar todo el reino de la existencia en pocos segundos.


Bueno, continuemos con la historia de la ascensión al Vacío del Todo y la Nada a la vez mediante la contemplación de las formas genéticas a las que un cruel Dios nos condenó a buscar por la eternidad en el albor de la Creación.
Mi espíritu vagaba sin rumbo por las calles del pueblo más frío del lugar más cálido de una región ordenada no por lo determinado antes siquiera de que conociéramos siquiera Andrómeda II, sino por los hechos de aquellos que retaron a la naturaleza y su excéntrica ordenación. Tras haber visto aquel culo, mi cuerpo no era dominado por el éter remoto que llamamos consciencia, sino por sus propios impulsos, buscando algo que pudiera, quizás, elevarme de nuevo a las alturas de Zeus y Apolo. Y mientras continuaba mi pesaroso caminar por un lugar que evoca épocas previas, hallé en mi camino, o fui hallado en el suyo, a un conocido del infierno del tiempo inexorable y creímos conveniente pararnos a mitad de nuestros respectivos trayectos hacia un lugar más cálido (aunque se demostraría más tarde que lo importante no es el objeto del viaje sino el viaje en sí, como en la Odisea) con la finalidad de transmitirnos una información tan relevante para el universo como cada uno de los átomos que conforman nuestros cuerpos mortales... y mientras el proceso de transmisión continuaba, atisbé desde el extremo de mi ojo derecho (ah, atroz destino, que quiso que lo contemplara por mi ojo menos útil) unas extravagantes y curiosas formas y colores que se aproximaban con la calma de un planetoide en la infinitud hacia mí. Es curioso como las cosas más magníficas en nuestra vida las solemos ver por el rabillo del ojo, como si se trataran de abominaciones eldritch y no debiéramos verlas en todo su esplendor. Volviendo al hilo principal del relato, tras llamar aquellas extrañas combinaciones de cromatismo mi atención, giré la cabeza, como el iluso Midas, que teniéndolo todo decidió buscar más, y todos conocemos lo que le aguardó. Y lo que vieron mis ojos, quizá más esféricos que antes por la visión de las nalgas que comenté previamente, fue más magnífico aún que el ritmo perfecto de las susodichas esferas de vida. A aproximadamente metro y medio sobre el nivel del suelo, percibí un rostro cuyas facciones parecían diseñadas por el más ambicioso de los dioses, o quizás por el más cruel o el más bondadoso, pues parecían indicar que esa cara había sido diseñada para que la humanidad viese su propia nimiedad y decidiese ser más compasivos, o quizás para que, tras verla, nos lamentáramos eternamente porque esa faz no sería para siempre, o puede, puede ser, que hubiese sido creada para que quienes la vieran contemplaran la perfección una vez en el instante de tiempo que son nuestras vidas. Aquella cara tenía una curiosa forma, redondita, pero lo suficientemente alargada para que pareciera que el propio genoma humano había querido ser perfecto en aquel caso. Estaba cubierta por la piel más blanca y ausente de color que mis ojos han visto. Mentiría si dijese que era blanca como la leche, el semen o un globo ocular. Era más. Era como la más brillante de las estrellas tipo A, de un blanco casi inconcebible por nuestra mente. Unos labios pequeños y claros ocultaban parcialmente unas paletas grandes, como de niña pequeña. Quizás, una señal de que era sólo el inicio, sólo la primera de las creaciones de ese misterioso dios. La pequeña frente la cubría un pelo de unos 6 centímetros de largo, lacio como si cada pelo fuera no más que una fila de átomos. Átomos naranjas, muy naranjas. naranja intenso, como el fuego que osáis esclavizar día a día para vuestras tareas cotidianas, y que algún día tomará su venganza consumiéndonos a todos. Y aunque sea duro, debemos abrazar ese fuego, dejar que nos destruya, pues sólo entonces seremos libres. Y ese fuego que parecía llevar en forma de cabello quizás sea el emisario de la destrucción, pero también de la nueva creación. También llevaba una sudadera que como alguno sabrá es un fetiche del que escribe esto. Pero tal vez sólo yo veía, por esa razón, la sudadera. Quizás otros veáis aquello que emocione vuestros sentidos, pues así actúa el Fuego.
Pero poco duraría aquella visión. Tras apenas un par de segundos en mi campo visual, pasó de largo, y debí continuar conversando con mi conocido, pese a lo aturdido de mis facultades sensoriales y racionales. Puede ser que haber hablado con mi amigo nos haya salvado a todos de las llamas. Lo cual no es una salvación, es una condenación. Aunque puede que fuera un cebo sembrado por el Invierno ahora que se ha hecho fuerte. Quizás he evitado el 0 absoluto, pero también puede ser que en mi ignorancia haya impedido que nuestra mortalidad halle en el calor la felicidad instantánea. No eterna, porque eso es un espejismo infantil, pero sí conocer la verdadera libertad durante un momento, en lo que tarda un átomo de hidrógeno en convertirse en helio en el interior del Sol.

Así concluye el relato de cómo pude salvar o condenar todo el reino de la existencia en pocos segundos.
Deberías escribir ya una novela Jorge. Urge.

Políticamente irresistible.

Deberías escribir ya una novela Jorge. Urge.

Te corrijo:

Debes de tener ya una novía, Jorge. ¡¡¡URGENTEMENTE!!!

Te corrijo:

Debes de tener ya una novía, Jorge. ¡¡¡URGENTEMENTE!!!


Cincuenta nalgas.

Ingeniero de Sistemas. Doblaje de Voz. Programador Web.
¿Obsesión con los culos? You know nothing.

¿Obsesión con los culos? You know nothing.
No tiene nada de malo, todos sabemos que; culos > tetas.

Políticamente irresistible.

No tiene nada de malo, todos sabemos que; culos > tetas.


Pero muslos > culos