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Hagamos hogueras gigantes en la playa (pueblos sin playa, cualquier lugar geográfico que destaque como una montaña o un lago) y arrojemos a ellas todas nuestras posesiones textiles, son la semilla del odio. Luego echemos todos los papeles que contengan cultura científica o pseudocientífica y sean útiles para el progreso de la ciencia y arrojemos también los servidores que almacenen bases de datos de carácter administrativo, y los pasaportes y cualquier objeto inflamable que nos de una identidad. Excavemos los huesos de nuestros difuntos y ofrezcámosles el calor que han anhelado tanto tiempo en forma de fuego. Finalmente reunamos toda la marihuana posible en cada pueblo y lancémosla también a las hogueras. Y tengamos relaciones bisexuales y zoofílicas (quien quiera) en la arena, el mar y las colinas con nuestros semejantes.
Winter is coming. Si vivieses en la meseta no dirías lo mismo, a no ser que quisieses que se te congelasen las pelotillas.
A veces me pregunto: "¿Qué pedo con los que consumen drogas?"  :lo: y luego recuerdo: "Cada quien es libre de hacer lo que quiera mientras no interfiera con el derecho de los demás..."
Ni que aquí hiciese calor. De todos modos nos daríamos calor unos a otro :gaydude:

A ver, la fruta de la sabiduría es el regalo que nos permite apreciar el mundo físico, pero la racionalidad no debe usarse para adaptar el mundo a nosotros ni para tener los "placeres racionales" sino para poder apreciar los físicos. No se trata de poder apreciar un buen libro ni de curar el sida, sino de entender el binomio amor/sexo más allá de los meros instintos del resto de animales. Podemos follar sin fines reproductivos, y esa debe ser la base de la sociedad ideal, una sociedad basada en el amor por el resto del mundo y cuyo ejemplo Último pero no Único sería el sexo no reproductivo. Una sociedad mayoritariamente bisexual y matizadamente zoofílica de ciencia y cultura mínimas. Lo normal sería que en el tiempo estas se desarrollaran, pero es imprescindible que ambas se encuentren dentro de los límites que marcaría esa base amor/sexo.
Efectivamente, esto suena a fascismo, pero parece difícil que con el tiempo no empezara a brotar una corriente que entendiese la racionalidad de manera similar a como lo hacemos hoy, lo que significaría la caída de esta sociedad.